sábado, 16 de junio de 2012

La poderosa y sonora voz de Dios la escucharemos cuando inclinenos nuestro oido y tengamos un corazón dispuesto, ya que el siempre escucha nuestras oraciones, abre las ventanas de los cielos para darnos vida en abundancia y nos otorga muchas bendiciones. Todo está en que nosotros seamos sencibles a sus palabras como Moises en Exodo 4.10 Entonces dijo Moises a Jehová; Ay, Señor! nunca he sido  hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo porque soy tardio en el habla y torpe de lengua.

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